Cómo establecer objetivos didácticos
Líneas maestras de un plan de formación en organizaciones y centros de formación

El aprendizaje implica cambio. La vida misma implica cambio. Cuando adquirimos un nuevo conocimiento o habilidad nos convertimos en seres humanos más capaces de afrontar los retos profesionales y personales.
Sin embargo, ni todos los profesores ni todos los alumnos parecen darse cuenta de que el objetivo central de una formación implica precisamente un logro de cambio.

No es del todo infrecuente que formadores y responsables de formación tengan que pasar por la desagradable experiencia de ver que, tras la celebración de un curso o seminario en concreto, las evaluaciones de los asistentes dejen que desear. Tanto formadores como responsables de formación eran personas competentes que habían cosechado éxitos a lo largo de cientos de sesiones formativas anteriores, pero el resultado de la última fue un desastre. ¿Qué es lo que ocurrió?
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La planificación del cambio debe ser necesariamente anterior a la puesta en marcha del programa

El éxito de la formación no se encuentra siempre vinculado al nivel de capacitación ni de los formadores ni de los coachees.
José Hermida en un seminario de motivación y creatividad en
la Universidad de Córdoba
 

Consideremos por ejemplo la siguiente formulación de objetivos para un programa de capacitación de vendedores:
El objetivo de este seminario de ventas es que los participantes…

1) “aprendan a conocer y tratar de forma adecuada a los clientes”.

2) “utilicen técnicas efectivas de escucha activa para identificar y gestionar las motivaciones de compra de los clientes aumentando de esta forma el número de transacciones cerradas”.


Es posible que usted haya recibido en más de una ocasión un correo interno invitándole a inscribirse en un curso de formación y que el mensaje fuese parecido. ¿Cuál fue su primera impresión al leerlo?
Se observa que en la primera formulación no se especifica un objetivo claro. ¿Qué significa exactamente “conocer”? ¿Tener memorizado el rostro, número de teléfono y dirección del cliente? ¿Cuál es la supuesta “forma adecuada” y para qué se necesita tal forma adecuada?

Sin embargo, en la segunda formulación los participantes (¡y los formadores!) tienen la oportunidad de ver con claridad en qué consisten las habilidades que podrán obtener de la formación.

Podemos ver que la primera formulación es corta con relación a la segunda. Las formulaciones de objetivos excesivamente cortas tienen su origen en una desviación cognitiva que nosotros denominamos “creencia en la transmisión de pensamiento”. Puede que haya superhéroes con esa capacidad, pero no es lo más conveniente en una sala de formación. Absolutamente todos los conceptos tienen que encontrarse verbalizados.

Se trata de personas, no de robots.


¿Por qué nos interesa a todos que los objetivos estén claros? La disposición de las personas que asisten a la formación es más positiva cuando esas personas conocen qué es lo que van a obtener a cambio de su esfuerzo. A todos nos interesan aquellas cosas de las que podemos obtener una ventaja, pero esa disposición positiva no sale a flote si nos están pidiendo un esfuerzo y no sabemos para qué nos lo piden; el tratar de despertar el entusiasmo de la gente mientras la obligas a caminar a oscuras es algo sencillamente imposible.

Las personas necesitamos conocer con la mayor exactitud posible qué es lo que se espera que hagamos (a los robots les basta con recibir instrucciones en código binario). En ocasiones se puede llegar a escribir largas parrafadas sin que se aporte información relevante. Esto es lo que sucede cuando se confunde el objetivo del curso con la descripción del mismo.

Consideremos el siguiente ejemplo de un proyecto de formación destinado a auxiliares administrativos:

El curso consiste en una visión general de la organización y administración de archivos tanto en formato impreso como digital, con particular interés en el método de desarrollo como parte esencial de la gestión administrativa. El curso debe incluir funciones, organización, servicios, equipamiento y materiales.

No hay una formulación de objetivos, ¿verdad que no? Lo que hay es una descripción del curso. Una descripción puede facilitar información sobre los contenidos, pero no informa de su intención ni de cómo medir si los resultados se corresponden o no con dicha intención. No hay transmisión de pensamiento.